La Casa Europa

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Frio o calor, ésta es la cuestión

Si se tuviera que predecir el invierno próximo por los datos recientes, apunta a que ganarán la apuesta los climatólogos, como los rusos y uzbekos y ciertos disidentes occidentales, que apuntan que el clima será feliz para los esquimales, perdón inuïts ("personas"; esquimal: "come crudo"), pero muy poco agradable para los jubilados, incluidos los concentrados en el levante y la taifa murciana. La moda más fashion apunta a una divertida paradoja: Este invierno quien no lleve pasamontañas será raro y pasará frio; el que lo lleve irá calentito, ¡pero será ilegal como un clandestino! Habrá que elegir, entre la trena y la raspa.

A RUSIA LE ESPERA ESTE AÑO UN "VERDADERO INVIERNO RUSO"

No sólo Europa está atemorizada por el invierno más frío de la historia. A Rusia le espera un "verdadero invierno ruso" con largas temporadas de frío severo, según informó ayer el jefe del Centro de Hidrometeorología de Rusia, Román Vilfand.

"En enero y febrero los índices de las temperaturas serán 2 ó 3 grados más bajos que el año pasado", declaró Vilfand, aunque la información es sólo preliminar.

Hay que señalar que el invierno pasado fue el más frío de los últimos 30 años. Y, según el representante del Centro de Hidrometeorología, Alexander Frolov, "en Siberia tal vez fue el más frío de toda la historia de las observaciones hidrometeorológicas".

Se espera que el mes más frío de este invierno que viene será enero, cuya temperatura bajará hasta los -20 o -25C, y habrá dos días en los que los termómetros indicarán menos de -25C. El meteorólogo añadió que este invierno será también muy nevoso.

Las temperaturas de noviembre y diciembre serán normales, al mismo tiempo el jefe del Centro de Hidrometeorología de Rusia afirma que es difícil decir "cuándo entraremos en el invierno, pero al entrar será muy difícil salir, ya que hasta marzo es posible que haga frío".

La Corriente del Golfo según Benjamin Franklin

11 oct 2010
¿LA TIERRA SE ESTÁ SECANDO?
Y si por el hemisferio norte de los países ricos la cosa pinta húmeda, allá por el sur, donde los veranos transcurren en el afelio y las temperaturas son para freir huevos en el asfalto, la cosa pinta seca, seca, seca. Hasta para la cabra Asunción:

Los científicos deducen que el suelo, en grandes áreas del Hemisferio Sur que incluyen Australia, África y América del Sur, se ha estado secando a lo largo de la última década.

Para llegar a esta conclusión, un grupo de investigadores dirigido por Martin Jung, del Instituto Max Planck de Biogeoquímica en Jena, Alemania, analizaron los datos sobre el fenómeno de 'evapotranspiración': el movimiento del agua desde la tierra a la atmósfera. Compararon así los índices desde inicios de los 80, por estaciones, y en varias partes del mundo. Los resultados del estudio fueron publicados en la revista Nature.

La mayoría de los modelos climáticos suponen que la evapotranspiración se intensificaría con el calentamiento global, debido al aumento de la evaporación del agua de los océanos y la elevada cantidad de precipitaciones.

Y eso es lo que se fue produciendo hasta finales de los 90. Pero luego, este proceso disminuyó o se detuvo. En grandes áreas del hemisferio sur el suelo actualmente se está secando y evaporando menos humedad. Este cambio brusco en la dinámica de la evaporitranspiración global concidió con el evento de El Niño del 1998 pero al indicarlo los científicos no supusieron que fuera ésta la causa directa del fenómeno. (Este año hay Niña, es decir corriente de Humboldt fría -frígida-, y no Niño, que siempre va caliente)

“No esperábamos revelar este cambio en la evapotranspiración en tan grandes áreas del Hemisferio Sur”, dijo la porfesora Beverly Law, coautora del artículo, agregando que es muy importante seguir con las observaciones de largo plazo, porque sin monitorear la evapotranspiración durante un período de tiempo más largo, los científicos no podrán explicar por qué se produce este efecto.

Según el estudio, el máximo desecamiento de la tierra se observa en la parte sureste de África, en considerables territorios de Australia y de la India central, en Amércia del Sur y en algunas partes de Indonesia. A pesar de que la mayoría de estos territorios es árida, varias áreas que sufren el desecamiento hace poco se consideraban zonas de bosques tropicales.

La información recolectada por los científicos comprueba los datos de las observaciones satelitales, publicadas la semana pasada, que también muestran la aceleración de la circulación del agua en el planeta, probablemente provocada por el calentamiento global.

Debido a que el proceso ha sido estudiado durante solamente unas décadas, los científicos todavía no pueden estar seguros de si se trata de una variabilidad climatológica natural o de una consecuencia del cambio global. Pero hay posibilidades de que el límite de la aceleración del ciclo hidrológico en la tierra haya sido alcanzado.

En este caso las consecuencias pueden ser muy serias, pues esto puede suponer la disminuición del crecimiento de las plantas, la destrucción del mecanismo natural del enfriamiento que se basa en la evapotranspiración y, entonces, el aumento del calentamiento de la superficie terrestre.

La Corriente del Golfo
Alerten d'una "edat de gel" en 42 mesos!
Segons els experts, la velocitat del corrent del Golf en els últims anys s'ha reduït gairebé en dues vegades pel que, a partir d'ara, no tindrà temps suficient per compensar el fred dels vents àrtics. Científics de l'Institut de Meteorologia i Recursos Hídrics de Polònia, opinen que els canvis climàtics ja es poden detectar en els països escandinaus. Els experts pronostiquen que en cas de l'extinció definitiva del corrent del Golf, a Europa començarà un període glacial mentre que Escandinàvia es transformarà en una enorme glacera. Les investigacions del astrofísic rus d'origen uzbek, Khabibullo Abdusamatov, també apunten que l'era de l'escalfament global ha finalitzat i dins de 42 mesos la humanitat haurà d'enfrontar-se a una nova "edat de gel".

El cap de la secció d'investigacions espacials de l'Observatori de Pulkovo i gerent de projecte "astrometria" que es realitza en el sector rus de l'Estació Espacial Internacional, està convençut que aviat comptarà amb proves concretes de l'aproximació d'aquesta nova època. La seva teoria assenyala que la glaciació, que sol passar a causa de la forta disminució de la irradiació solar, és precisament la tendència que els científics estan observant actualment, contrariament al que passava en els darrers 100 anys.

No obstant això, aquestes hipòtesis de refredament global no estan confirmades per l'Agència Aeroespacial nord-americana NASA que, en analitzar els estudis per satèl.lit, assenyala que en els últims 20 anys el Corrent del Golf, en canvi, ha experimentat cert augment de la temperatura.

Aquest hivern esbrinarem qui té la raó, encara que cal destacar que van ser els meteoròlegs de la NASA els que el maig passat van pronosticar un estiu de temperatures extremadament altes. "L'hemisferi nord patirà l'estiu més calorós en tota la història de les observacions meteorològiques", van advertir fa pocs mesos.

El pronòstic de la NASA, però, només es va complir a Rússia i les estepes fins el nord de Xina, mentre al sud tots recordem les baixes temperatures i fortes pluges que, de manera irregular i tempestuosa, han salpicat la metereologia europea i catalana. A més, els experts rusos atribueixen aquesta onada inusitada de calor a Rússia com a conseqüència directa de l'erupció del volcà islandès.

Efectivament, l'estiu de 2010 va tenir lloc una concentració espectacular de fenòmens atmosfèrics adversos de manera que la meteorologia ha estat en moltes ocasions protagonista dels noticiaris informatius. Mentre Pakistan i bona part d'Àsia han quedat inundats a causa de pluges torrencials i el desglaç de l'Hindu Kush -agravat per les polítiques de deforestació-, les elevades temperatures i una prolongada sequera han afectat severament altres parts del planeta, com Rússia, amb una onada d'incendis sense precedents en aquest país, i el nord de la Xina, amb una llarga sequera mentre al sud les pluges continuades provocaven tota mena d'esllavisades i inundacions.

Els científics russos relacionen ara el rescalfament de l'estiu amb el volcà, descartant altres factors globals d'aquest fet puntual.

De fet, com han pogut llegir al començament, els russos es preparen pel fred, i no són els únics.


Científicos niegan el fin del mundo para 2012 pero admiten que los astronautas y satélites podrán estar en peligro

La comunidad científica no cree en el fin del mundo en 2012, tema favorito de los periodistas y cineastas, pero admite que los astronautas y satélites podrán verse en peligro debido a la fuerte influencia del Sol sobre los satélites y ocupantes de la Estación Espacial Internacional (ISS), declaró hoy Vladímir Kuznetsov, director del Instituto ruso de magnetismo terrestre, ionosfera y difusión de ondas de radio.

"El Sol ejercerá una influencia muy fuerte sobre el espacio circunterrestre que se manifestará en perturbaciones atmosféricas y desperfectos en aparatos espaciales. La elevada radiación solar asimismo afectará a los cosmonautas que trabajan a bordo de la estación orbital", comentó Kuznetsov, Doctor en Ciencias Físicas y Matemáticas.

Los medios de prensa, que gustan citar a los comentaristas del antiguo Calendario Maya, informan de modo regular sobre las catástrofes que ocurrirán en la Tierra para 2012. Una de las mayores catástrofes pronosticadas para ese período es el llamado "desfile de los planetas", durante el cual Saturno, Júpiter, Marte y la Tierra formarán visualmente una sola línea y ese hecho tendrá consecuencias catastróficas para la civilización humana.


Clima terrestre se ve influido por ciclos biseculares de luminosidad solar, según científicos rusos

Científicos rusos del Observatorio Astronómico de Púlkovo han descubierto la existencia de una relación directa entre las variaciones que se producen cada dos siglos en la luminosidad del Sol y el cambio de las temperaturas globales en la Tierra.

Tras haber analizado dos clases de variaciones cíclicas -una, de once años de duración, y la otra, de dos siglos- los investigadores comprobaron que el efecto del primer tipo sobre el clima queda prácticamente neutralizado por la inercia térmica del Océano Mundial, mientras que las variaciones biseculares tienen influencia decisiva sobre el cambio climático, eso sí, con un retardo de 15 ó 20 años debido a la inercia térmica de la Tierra.

Lo anterior demuestra que el Sol es el principal responsable de los cambios climáticos, tanto en la Tierra como en Marte, donde se observan períodos de calentamiento paralelos, así como en otros planetas del Sistema Solar, contó Jabibuló Abdusamátov, jefe del laboratorio de estudios espaciales en el Observatorio de Púlkovo.

Esta relación permite augurar para mediados de este siglo un período de enfriamiento notable, acondicionado por la disminución natural del flujo de radiación solar, agregó el científico ruso. Podría ser un enfriamiento similar al que se registró en toda Europa, América del Norte y Groenlandia en 1645-1715. El Támesis londinense, el Sena parisino y los canales holandeses se congelaron en aquella época, y la ofensiva de los glaciares en Groenlandia, cuyo nombre se traduce como "Tierra Verde", hizo a la gente abandonar algunos lugares de asentamiento tradicionales.

El calentamiento del clima que estamos viviendo actualmente, en opinión de Abdusamátov, es consecuencia de que la Tierra, "como una sartén caliente, sigue desprendiendo el calor acumulado a lo largo del siglo pasado". El llamado "efecto invernadero", según él, hace poca contribución a este fenómeno, en comparación con las variaciones cíclicas de la luminosidad del Sol.

Otro testimonio de que la Tierra ha alcanzado ya el máximo de las temperaturas es el inicio del enfriamiento en las capas superiores del Océano Mundial, agregó el investigador ruso.

El calentamiento global pronto puede cambiarse en enfriamiento
09/ 10/ 2007- Oleg Sorojtin, Instituto de Oceanografía, doctor en Física y Matemáticas. Mi consejo es categórico y bien simple: como dicen los rusos, "abastézcanse de botas de fieltro y ropa de abrigo en general".

Ahora presenciamos el punto máximo de uno de los calentamientos temporales que empezó ya en el siglo XVII, cuando aún ni se hablaba de la influencia antropogénica que sobre el clima ejercen las emisiones de gases de efecto invernadero.

La subida de la temperatura tiene origen natural bien manifiesto y no depende del "efecto invernadero" ni de gases invernadero. Las causas verdaderas del cambio climático se deben a la irregularidad de la radiación solar, y a la precesión equinoccial (cambio del eje) del movimiento de rotación terrestre, a la inestabilidad de corrientes oceánicas, a la desalación y salinización de aguas superficiales del Océano Glacial Ártico, etc. Pero la principal causa radica en la actividad y luminiscencia solar. Cuanto más alto es este índice, más alta es la temperatura.

Los astrofísicos que estudian la actividad solar, han descubierto dos variantes de sus ciclos: uno es de 11 años y el otro de 200. Estos ciclos son determinados por el cambio del radio y el área de la superficie radiante del Sol.

A juzgar por datos recientes el punto máximo de calentamiento pasó ya en 2007 y ahora, bastante pronto, ya hacia el año 2012, la temperatura comenzará a descender de forma sensible. Las fases del mínimo de actividad solar, acompañadas de un considerable descenso de temperatura, deben esperarse hacia 2041. El clima frío se mantendrá durante 50-60 años como mínimo.

Ciertos "ecologistas" no comparten esta opinión y propugnan la teoría de los llamados "gases de efecto invernadero". Según su opinión, estos gases, concretamente el bióxido del nitrógeno, calientan la atmósfera, deteniendo el calor cerca de la superficie del planeta. Semejante idea fue expresada ya a finales del siglo XIX por el físico-químico sueco Svante Arrenius, Premio Nobel, y desde entonces se cree en ella a pie juntillas, sin que se haya comprobado seriamente.

Este punto de vista prevalece también en nuestros días, y en el mismo se basan las decisiones y documentos de las más serias organizaciones internacionales, incluido el Protocolo de Kyoto del Convenio Marco sobre Cambio Climático de la ONU, firmado por casi 150 países. Es un ejemplo ilustrativo de cómo una hipótesis científica puede pasar a prevalecer poco a poco en el área política y económica. Quienes elaboraron el Protocolo de Kyoto y lo propugnaron se basaron en ideas falsas. Y como resultado, los gobiernos de los Estados desarrollados se ven obligados a gastar sumas astronómicas para combatir el efecto antropogénico sobre la atmósfera. ¿En qué medida todo eso está justificado? ¿No estamos luchando contra molinos de viento?

La culpa del "efecto de invernadero" de que la temperatura suba es dudosa; en todo caso, no está demostrada científicamente. La variante clásica de "calentamiento invernadero" es demasiado simple para responder a lo que en realidad sucede. En realidad, en la atmósfera, especialmente en sus capas densas, se producen procesos mucho más complicados. Por ejemplo, el calor en el cosmos no se irradia tanto sino se traslada por los flujos de las masas aéreas, siendo este hecho ya otro mecanismo absolutamente distinto que no provoca elevación de la temperatura global.

La independencia de la temperatura de la troposfera (la parte inferior y más densa de la atmósfera) respecto a la concentración de gases de efecto invernadero ha sido demostrada no sólo en teoría sino que se confirma empíricamente. El estudio de las muestras del manto glacial de Antártida (los testigos de los taladros abiertos fueron tomados en la zona de la estación rusa "Vostok") no desmiente la relación de principio entre tales parámetros como la cantidad de gas carbónico en la atmósfera y el cambio de su temperatura. Es importante saber, sin embargo, qué es la causa y qué, su efecto.

Queda aclarado que la curva de oscilaciones de temperatura siempre se ha adelantado un poco al cambio de la concentración de dióxido de carbono (СО2). Por consiguiente, la subida de la temperatura es un fenómeno primario. El calor calienta la capa superior del océano, que es el deponente principal del ácido carbónico (lo contiene 60-90 veces más que la atmósfera), y de ahí resulta un "efecto champaña". Si la botella está caliente, de ella se escapa un chorro, y si está enfriada el gas se porta de manera pasiva.

Al calentarse, el océano comienza a emitir más ácido carbónico que sube a la atmósfera. Su presencia aumenta el factor antropogénico (no se puede negarlo rotundamente), mas su proporción es muy insignificante y, por tanto, no cuenta mucho. En todo caso, dadas las emisiones industriales de СО2, cuya cantidad llega a 5-7 mil millones de toneladas anuales, la temperatura en la Tierra no cambiará prácticamente hasta 2100. Y aun cuando la concentración de gases de efecto invernadero se duplica, el hombre no va a sentirlo.

El gas carbónico no sólo no ejerce ninguna influencia negativa sobre el clima, sino incluso es útil, estimulando el desarrollo de la vida sobre la Tierra, siendo el "pan" de las plantas. Lo evidencia en particular, "la revolución verde": Un brusco aumento universal de la eficiencia de los cultivos agrícolas a mediados del siglo XX. Los datos que indican la relación proporcional directa entre el rendimiento de la agricultura y la cantidad de СО2 en el aire, han sido confirmados mediante muchos experimentos.

La influencia que el ácido carbónico ejerce no se manifiesta en el cambio del clima sino, más bien, en la actividad sinóptica. El СО2 absorbe la irradiación infrarroja lo que es hecho probado. Supongamos que en las capas adyacentes al suelo el aire se ha calentado hasta que el gas carbónico que el aire contiene ha absorbido la irradiación infrarroja. Como resultado, la radiación se pierde, y su energía se comunica a los movimientos oscilatorios del gas, lo que provoca la ampliación y pérdida del volumen. El aire sube a la estratosfera y de allí bajan flujos fríos, es decir las capas se entremezclan.

La temperatura prácticamente no cambia, pero circula la actividad sinóptica, a saber: se aceleran ciclones, anticiclones, etc. A ello se deben fenómenos naturales como huracanes, tormentas, tornados y otros. Su intensidad puede depender en cierta medida del grado de concentración de СО2, de manera que en la lucha contra estos cataclismos la disminución del gas carbónico en la atmósfera podría surtir un determinado efecto.

El gas carbónico no tiene nada que ver con el cambio climático global. Al menos porque la energía de la actividad solar es miles de veces más fuerte que toda la energía que la humanidad genera. En general, el efecto antropogénico significa para la naturaleza menos que la picadura de un mosquito para el hombre.

En principio, en la Tierra no puede haber una catástrofe climática. De todos los planetas del Sistema Solar solamente la Tierra posee atmósfera, la única que garantiza un clima favorable para el desarrollo de formas superiores de vida. Esto se debe a un favorable concurso de muchas circunstancias: Al hecho de que el Sol es una "estrella quieta" y a que la Tierra está situada a una óptima distancia de ella, a que nuestro planeta tiene un satélite macizo como la Luna, etc. Las condiciones climáticas confortables en nuestro planeta se han formado también gracias a los enlaces recíprocos entre la evolución de la biota terrestre y el desarrollo de la atmósfera.

Estos enlaces recíprocos reguladores son de lo más diversos, siendo de notar que el principal funciona a través del albedo (la capacidad de reflejar la radiación) de la Tierra, que actúa como regulador original del régimen térmico de nuestro planeta. Supongamos que el clima se ha hecho más cálido (como ahora). De ahí que aumente la capacidad de evaporación del océano, aumente el manto nuboso que frena la energía solar y, por consiguiente, baje la temperatura. Y al contrario.

¿Cómo asumir una actitud razonable hacia el problema del clima?
Aceptar con tranquilidad y pragmatismo la realidad que la naturaleza nos ofrece. No vale la pena entregarse al pánico a propósito del "rápido deshielo" (con la consiguiente desaparición) del Océano Glacial Ártico. Los investigadores del polo afirman, por cierto, que los casquetes glaciales de Ártico y Antártico sólo aumentan. En perspectiva, el futuro de la Tierra promete ser afectado por un nuevo período glaciar que, según muestran los cálculos físico-matemáticos, será aun más severo que el del pasado. Europa se helará, el glaciar bajará hacia una zona al Sur de Moscú. Pero todo esto no ocurrirá antes de que pasen 100 mil años.

Mas de momento quisiera tranquilizar a los europeos mediante el hecho de que el Gulf Stream sólo se desviará de su curso en caso de que, por alguna obra de magia, se le quite su energía y no le alcancen fuerzas para llegar a las zonas del Norte. Pero es poco probable que la naturaleza lo permita.

Oleg Sorojtin es el autor de más de 300 estudios científicos, 9 monografías y varios libros de los que el último, que se titula "Evolución y pronóstico de los cambios climáticos en la Tierra", fue publicado en 2006. Es científico benemérito de la Federación Rusa. Participó en varias expediciones antárticas y oceanográficas y es especialista en el campo de la evolución global de la Tierra y el desarrollo de los océanos y el clima.

¿Calor o nueva edad de hielo?
Algunos científicos temen por la corriente del Golfo que atempera Europa. Su última reducción marcó la "pequeña edad de hielo" de los siglos XVI a XIX. En la "pequeña edad de hielo" el Ebro se congeló siete veces.

Un grupo de expertos cree que la corriente del Golfo será víctima del calentamiento. El futuro de ese flujo "dependerá de la fusión del hielo en Groenlandia".

JAVIER SAMPEDRO: El enfriamiento de Europa es una predicción de los modelos de calentamiento global que maneja un pequeño grupo de científicos díscolos, discrepantes en este punto concreto de la corriente principal del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático, o IPCC. La discrepancia tiene que ver con la corriente del Golfo, el flujo de templadas aguas superficiales que arranca en el Golfo de México, cruza el Atlántico y recorre de sur a norte la costa occidental europea, templándola a su paso. Es como un río dentro del mar, sólo que tiene 1.000 kilómetros de ancho y 100 veces el caudal del Amazonas.

La corriente del Golfo es la responsable de que Europa occidental tenga un clima mucho más benigno que cualquier otra región planetaria de latitud equivalente. Y también de que los vascos carezcan de un marisco presentable: la corriente calienta las aguas de la bahía de Vizcaya y logra así espantar a todo el marisco hacia las gélidas costas gallegas, más del gusto de estos artrópodos y cefalópodos.

La corriente del Golfo es la cara visible de un colosal ciclo oceánico que también circula por el fondo, en sentido opuesto. A medida que calienta la costa europea en su trayectoria ascendente, el agua superficial de origen tropical se va enfriando, más fría cuanto más se acerca al Ártico. Como es agua salada, el frío aumenta su densidad hasta hacerla hundirse. Y el agua superficial del trópico se desplaza hacia allí para cubrir el hueco dejado por el hundimiento (ésta es la corriente del Golfo propiamente dicha). El ciclo completo se suele llamar "circulación termohalina", porque su motor son los cambios de temperatura (termo) y concentración de sal (halina).

Según los científicos discrepantes, la corriente del Golfo (o la circulación termohalina) será una de las primeras y más notorias víctimas del calentamiento global. La razón es el deshielo de los casquetes polares y de los glaciares de Groenlandia, que está vertiendo crecientes caudales de agua dulce en el salado Atlántico Norte. Si el agua superficial ya no está tan salada, el frío puede verse incapaz de hundirla, y el motor de la corriente del Golfo se colapsaría de raíz. De esta forma, el calentamiento global provocaría el enfriamiento de Europa. ¿Explica esto el mes y pico de mal tiempo que llevamos?

"El comportamiento futuro de la corriente del Golfo dependerá en gran parte del ritmo de fusión de la hoja de hielo de Groenlandia", dice a EL PAÍS el científico atmosférico Michael Schlesinger, director del Climate Research Group de la Universidad de Illinois. Schlesinger, miembro del IPCC, alcanzó los titulares hace tres años al anunciar: "El cierre de la corriente del Golfo se ha considerado hasta ahora como un suceso de grandes consecuencias pero escasa probabilidad. Nuestro análisis, incluso descontando las incertidumbres, indica que se trata de un suceso de grandes consecuencias y alta probabilidad".

"De modo que la cuestión", explica ahora Schlesinger, "es cuánto puede durar esa hoja de hielo. Según nuestros resultados más recientes, que estamos a punto de publicar, si la pregunta es '¿sobrevivirá la hoja de hielo de Groenlandia al tercer milenio?', la respuesta es no, o no mucho, según el futuro escenario de control de emisiones que uno elija".

Nadie discute que la fusión total del hielo groenlandés sería suficiente para clausurar sin fecha la corriente del Golfo. Si los modelos de Schlesinger son correctos, la corriente será cosa del pasado dentro de mil años. Pero ¿no puede su flujo haberse aminorado como consecuencia del deshielo que ya ha ocurrido?

La NASA publicó en 2004 unas mediciones por satélite que apoyaban esa tesis: "El sistema de circulación oceánica del Atlántico Norte se ha debilitado notablemente en los últimos años noventa respecto a las dos décadas anteriores", concluía en Science el equipo de Sirpa Hakkinen, investigadora del Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA. "Ignoramos si esta tendencia forma parte del ciclo natural o se debe a factores relacionados con el calentamiento global".

Pero los datos de la NASA han sido muy discutidos por otros científicos del clima. La posición del IPCC en su último informe es que no cabe hablar del "cierre" de la corriente del Golfo en un plazo previsible. Si acaso podría darse un "debilitamiento" de su flujo, pero "incluso en los modelos en que la corriente del Golfo se debilita, la predicción sigue siendo que Europa se calentará".

Esta posición cautelosa del IPCC le trajo el año pasado al ex candidato demócrata y campeón climático Al Gore un engorro judicial en la corte londinense. La supuesta clausura de la corriente del Golfo es una de las "nueve afirmaciones contradictorias o sin confirmar científicamente" contenidas en su famoso documental Una verdad incómoda, según el implacable repaso que le dio a la cinta el juez británico sir Michael Burton. En su auto, Burton precisaba que "es muy improbable" que desaparezca la corriente del Golfo, "aunque puede ser que se atenúe". Se había leído el cuarto informe del IPCC.

El deshielo de Groenlandia no es la única amenaza para el gran ciclo termohalino del Atlántico Norte. Todos los flujos marinos están interconectados, y hasta el calentamiento de la Antártida puede afectar de forma bastante directa al clima de la costa occidental europea. "La corriente del Golfo depende del bombeo de agua que procede de otros flujos que comienzan en la Antártida", ha dicho recientemente a este diario Michael Stoddart, coordinador del programa antártico Census of Marine Life. "Si hay menos hielo, la circulación se hará más lenta y los puertos de Europa se helarán en invierno. Esto ya ocurrió en el pasado".

En efecto, varios estudios paleoclimatológicos de los últimos años han demostrado que las pasadas atenuaciones de la corriente del Golfo, examinables por sus rastros geológicos, guardan una excelente correlación con las glaciaciones y otros periodos de enfriamiento en Europa. El último bajón de la corriente, por ejemplo, coincide con la "pequeña edad de hielo", el moderado enfriamiento (de 1 grado de promedio) que experimentó el continente entre los siglos XVI y XIX.

La pequeña edad de hielo, por cierto, demuestra que España no está en absoluto a resguardo de las fluctuaciones de la corriente del Golfo: el Ebro se congeló al menos siete veces en ese periodo, y en la Península se llegaron a catalogar siete fases catastróficas -clusters de tormentas y lluvias desaforadas- que se alternaban con largas épocas de pertinaz sequía.

La industria hielera -ahora sector criogénico- medró en zonas de España donde no ha vuelto a nevar desde 1850, cuando la pequeña edad de hielo dio paso a la actual etapa de calentamiento. Si las primeras emisiones de gases de la revolución industrial ayudaron a impulsar ese cambio es una cuestión confusa por el momento.

La influencia de la corriente del Golfo en el clima europeo y planetario es probablemente más profunda de lo que se venía pensando. Un equipo de climatólogos dirigido por Shoshiro Minobe, de la Universidad de Hokkaido en Sapporo, acaba de demostrar que la corriente del Golfo determina el estado local de la troposfera, la capa atmosférica de 10 o 20 kilómetros de espesor donde ocurren todos los fenómenos meteorológicos y climáticos (Nature, 13 de marzo).

"Esto tiene implicaciones para nuestra comprensión del cambio climático", escribe Minobe en Nature, "porque la circulación termohalina del Atlántico ha variado de magnitud en el pasado, y la predicción es que se debilite en el futuro en respuesta al calentamiento global causado por el ser humano". ¿Qué pasará, entonces?

"La circulación termohalina puede bloquearse en el futuro lejano, pero no en el cercano", responde Minobe: "El último informe del IPCC examinó esa posibilidad, y ninguno de los modelos climáticos utilizados para el informe predijo ese bloqueo para los próximos 100 años. Pero el debilitamiento de la corriente ocurrirá con certeza".

El científico japonés prosigue: "La principal componente de la corriente del Golfo está impulsada por el viento, y sólo la componente menor se debe a la circulación termohalina. Por tanto, incluso si se diera un bloqueo termohalino, la corriente del Golfo no se bloquearía por completo. El debilitamiento parcial de la circulación termohalina, sin embargo, puede reducir la corriente del Golfo y alterar su curso".
15/06/2008

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